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Bosquejo de un artista

Por Daniela Pérez

Solemos reconocer los bocetos como preproyectos que plantean rasgos esquemáticos de estudios para trabajos que se irán a concretar posteriormente en obras “definidas”. En el caso de Hugo Lugo el concepto del boceto es utilizado como base para los apuntes que el artista realiza sobre la (re)presentación. En ellos, Lugo emplea el esbozo como un esfuerzo mental para intentar comprender distintas condiciones, situaciones, y formas de percibir ambientes y objetos cotidianos que se encuentran a nuestro alrededor.

Las hojas de los cuadernos de rayas que Lugo representa ampliadas en varias de sus pinturas y dibujos, nos remiten a las libretas de anotaciones cuyo espiral podría fungir como eje para reunir innumerables contenidos no del todo resueltos, pero a partir de los cuales, se establecerían posibles relaciones entre sus páginas. Las observaciones que Lugo registra sin embargo, no se plasman solamente en los dos soportes antes mencionados, sino que el artista también lleva sus “bocetos” al campo de la fotografía y de la instalación, en donde nuevamente se destaca la aparente simplicidad formal. Lejos de interesarse por crear retratos “precisos” de la realidad para repetir lo que ya se ha dicho, Lugo se enfoca en producir sutiles escenarios inauditos. En sus obras, el dislocamiento se convierte en una de las herramientas claves para imprimir significados que revalorizan tanto ciertas cualidades expresivas del arte, como experiencias del hombre en su comportamiento ante el ambiente exterior que naturalmente confronta.

El artista radicado en Tijuana enfatiza en sus trabajos distintas estrategias de reflexión en torno al lenguaje del boceto que le facilita simultáneamente acercarse y alejarse del mundo que se encuentra a su alcance como referente inmediato. Al utilizar pequeños detalles reconocibles como pistas sensibles de comprensión, es común que como espectadores asumamos cierta familiaridad con los métodos de codificación a los que estamos habituados. Sin embargo, contrariamente, lo que Lugo propicia en sus representaciones, es nuestra indagación hacia la decodificación del mundo común para que lo volvamos a reconocer. El artista navega libremente en el mar abierto de posibilidades y como espectadores, se nos ubica en recorridos de elementos cotidianos pero que resultan establecer experiencias fantásticas, que toman lugar en entornos mentalmente desafiantes y que nos convierten inevitablemente, en partícipes de los mismos.

Tomando en cuenta los escenarios particulares que el artista consigue idear, cabe a nosotros replantear preguntas como: ¿Hacia qué dirección debe uno mirar cuando su casa arde en llamas? Tanto en Boceto para mudarse (2008) como en una fotografía sin título del mismo año, observamos a personajes que reaccionan de forma insólita mientras la que probablemente sea su casa, se incendia. En el primer caso, un hombre descalzo con una taza en mano mira en dirección contraria a la casa e incluso, da la espalda a ella, mientras tranquilamente admira el paisaje natural que se encuentra frente a él. En el segundo de estos trabajos, también inmerso en un ambiente natural, el hombre que aparece utiliza unos binoculares que nos sugieren que lo menos importante de dicho incidente se encuentra en aquello que ha sido representado, habría que ver más allá. Así, visualizando fragmentos de posibles e improbables narrativas que al igual que otros trabajos de Lugo se encuentran inmersos en bosques donde un personaje solitario con rostro indefinido consigue desconcertarnos, resulta forzoso mirar por segunda vez hacia la imagen sugestivamente surreal. Boceto para perder al enemigo (2007) propicia en esta misma línea una distinta pregunta: ¿Quién es y dónde se encuentra el enemigo? La escena representada en este boceto se mantiene lejos de lo que podríamos esperar de un hombre solo y a pocos metros de un animal furioso. Con tan sólo un maletín en mano, el personaje de esta escena se “esconde” de un enemigo que por cierto, queda fuera del campo de visión representado y que pareciera ser “cualquiera” menos el gran oso que se encuentra a sus espaldas.

En un trabajo reciente titulado Estudio para anticipar el invierno (2008), la hoja de papel sobre la cual se encuentra la representación de un personaje con atuendo invernal, adquiere incluso mayor complejidad al sugerir que las perforaciones circulares en la misma (a manera de confeti), se presentan como la nieve que cae sobre el chico que asume una postura que responde al frío. Lugo no sólo transfiere los objetos del mundo sensible al mundo del arte pero también se apropia de la misma materia que es inseparable de la labor de representación. De esta forma, problematiza la representación en sí misma y reitera el hecho de que el bosquejo en su totalidad, es capaz de “transformarse” en la representación de un objeto. Su obra, refiriéndose al propio gesto que las realiza, permite dar forma incluso a aquello que no se ve; ejemplo de esto es el ladrido de un perro que queda plasmado en Boceto para un aullido (2008). Claramente, la realidad y la representación se influyen mutuamente y el estudio de esto, es lo que Lugo profundiza en sus proyectos.

Jugando constantemente con las escalas, Lugo mira –como suele hacerse con la ayuda de un microscopio hacia la hoja de papel, para propiciar dudas y cuestionar la mente del creador y del espectador, quienes participan de las relaciones y asociaciones que automáticamente se generan entre anotaciones plasmadas en el papel. Como parte de los estudios que ha emprendido, vale la pena destacar la recurrente selección de contenidos relacionados a géneros tradicionales de la pintura incluyendo el paisaje y la naturaleza muerta, aunque lógicamente a partir de la visión de una perspectiva actual. Francotirador y Cacería con perro (2006), dejan entrever también el humor que suele rodear al trabajo de este artista quien plasma un comentario sobre la voluntad del hombre por caer en sus propios juegos de representación. Ambos trabajos, asumen la articulación de un lenguaje que conlleva cierto dejo de truco, engaño o mentira. Lugo, al plasmar la reconstrucción misma del arte, incorpora su propia creación como desconfiguración y ahí recae uno de los elementos más fascinantes de sus trabajos.

Los breves aspectos aquí presentados permiten establecer que en este esquemático bosquejo de un artista, Hugo Lugo, está presente la estética de la fragilidad al caracterizar al mundo, como al dimensionar al arte. La “irresolución” consciente de sus bocetos sugiere una apertura a la interpretación de entre muchas otras cosas, los personajes anónimos que habitan los fragmentos de dichas narraciones y que irónicamente nos dejan en un absurdo desconcierto. Lo cierto es, que cuando a unos se nos dificulta el entendimiento de nuestro entorno, las anotaciones que realizamos tal vez en torno a una taza de café que queda incluso plasmada en el boceto, deja entrever que la relación con el exterior siempre estará mediada por un pensamiento interior que dejaremos a otros para replantear.

Originalmente publicado en Arte al Día Internacional, núm. 127, Abril–Mayo 2009



Boceto para mudarse
Boceto para mudarse, 2008

Sin titulo
Sin título, 2008

Boceto para perder al enemigo
Boceto para perder
al enemigo, 2007

Estudio para anticipar el invierno
Estudio para anticipar el invierno, 2008

Boceto para un aullido
Boceto para un
aullido, 2008